22 junio 2014

Somos el Efesé


Han sido muchos los cambios que han acontecido en el seno del F.C. Cartagena desde que en este blog se redactó la última entrada relacionada con el equipo a comienzos de la pasada campaña. Han sido varios los dueños, los presidentes, los entrenadores, los jugadores, los empleados y los miembros del cuerpo técnico que han formado parte de esta familia ha sido hasta la fecha el F.C. Cartagena.

Un año va a hacer ya de esa última entrada, de esa última vez que me senté a escribir sobre fútbol. Un año en el que, como ya he dicho, han sucedido muchas cosas.

Cuando comenzó la pasada temporada, después del batacazo ante el Caudal de Mieres, Paco Gómez decidió dejar de invertir en el equipo y hubo que reducir bastante el presupuesto. Con esa idea Reverte formó una plantilla modesta, con un objetivo menos ambicioso al de campañas anteriores. Se fichó a Luis Tevenet como técnico, que venía de hacer muy buenos números con el UCAM y se firmó bien con poco dinero.

La temporada regular finalizó bien, muy bien, con un Cartagena que consiguió un buen puñado de puntos que a la postre no le sirvieron de mucho en los play offs donde, de nuevo, se toparon con un equipo asturiano, esta vez el Real Avilés, que acabó con las ilusiones de los albinegros a la primera de cambio.


Esto no hubiera sido noticia de no ser por la gran cantidad de acontecimientos que se sucedieron en el club durante la temporada y que hicieron vibrar (en unos casos) y temblar los cimientos de la institución (en otros). El anuncio del dueño de que se desentendía del club, la llegada fallida de Quique Pina, el nombramiento de Fran de Paula como presidente, la eliminatoria de Copa ante el F.C. Barcelona, la compraventa del club a Sporto Gol Man  y los impagos a final de temporada han sido varias de las circunstancias que han hecho que esta temporada sea una de las más movidas en el club durante los últimos años.

Todo esto forma ya parte de la historia del club, una historia que no deja de escribirse cada día que pasa, una historia que hoy por hoy ha dado un giro de 1800 con respecto al año pasado por estas fechas. Hay nuevos regidores del club, mucho movimiento, caras nuevas y cambios, muchos cambios. Empezando por el dueño, que ya no es Paco Gómez sino Javier Martínez. Pasando por el presidente, que ahora es Javier Marco, un joven abogado valenciano de 28 años. Hasta llegar al entrenador, un uruguayo con un currículum envidiable en su país y que viene a España con muchas ganas de triunfar pero con la incertidumbre del que no conoce esta liga.

Se han levantado ampollas con la salida de alguna gente del club, entre ellos Perico Arango. No soy quién para juzgar el trabajo de Arango hasta ahora como delegado del club, no dudo de que éste haya sido excelente, pero sí considero que los nuevos dueños están en todo su derecho de formar al equipo de trabajo que ellos crean conveniente. También observo, desde mi cómoda perspectiva, ciertas ganas de criticar por parte de determinados sectores de la prensa local (y no siempre de la manera más saludable) cada uno de los movimientos que se hacen desde el club.

Si yo tuviera dinero y comprase un club de fútbol, sinceramente, me gustaría rodearme de la gente que yo quisiera y no quedarme con lo que había por muy bien que lo estuvieran haciendo. Han empezado un nuevo proyecto y tienen derecho a cambiar lo que consideren oportuno para trabajar a gusto. 

En el Cartagena está habiendo muchos cambios y sólo el tiempo nos dirá si son o no acertados. Por todos es sabido que sólo se conseguirán los objetivos si todos remamos en el mismo sentido, es una frase muy recurrida pero no se me ocurre otra mejor para expresar esta idea. De modo que creo que una vez que los nuevos dueños han liquidado la deuda del año anterior merecen que les otorguemos al menos un poco de crédito, un mínimo de margen para poder trabajar y desarrollar un proyecto que, ¿por  qué no?, puede ser el que nos devuelva al fútbol profesional.

Es cierto que un club no es nada sin su afición, que es por la afición por la que el fútbol tiene su razón de ser. Que es a esta difícil y adormitada afición a la que tienen que tratar de ilusionar para que, se gane o se pierda, sientan los colores del club y se identifiquen con el escudo de la entidad.

También es cierto que este es un proyecto nuevo y que los nuevos inversores merecen una oportunidad. La masa social está desilusionada, cada año un poco más, pero esta gente merece una oportunidad y debemos dársela. Si no lo hacen bien ya estaremos ahí para reprochárselo pero mientras tanto hagámoslo, rememos todos en el mismo sentido. Hagámoslo con la ilusión de aquel niño que recibe un juguete nuevo, porque nuevo es este F.C. Cartagena. Hagámoslo por nosotros, hagámoslo porque todos juntos somos el Efesé.